jueves, 17 de septiembre de 2015

Cuando la enfermedad afecta a mi bolsillo, ¿qué puedo hacer?


Cuando te diagnostican una enfermedad seria, tendemos a pensar que todos los esfuerzos deben ir enfocados a recuperarnos lo antes posible o, al menos, a aprender a vivir con ella y sus tratamientos de la mejor forma posible. Pero durante el camino nos vamos dando cuenta que hay otras esferas de la vida a las que también hay que prestar atención. En algunos casos nada tendrán que ver con la enfermedad, pero en otros nos encontraremos con dificultades que están muy relacionadas con la vivencia de la enfermedad, como sucede con el tema que abordamos hoy, la economía de los im-pacientes y sus familias.

El poder adquisitivo de las personas que conviven con una enfermedad puede verse muy afectado por diferentes situaciones. Seguro que te sentirás reconocido en alguna o varias de ellas:
  • Reducción de los ingresos, al estar cobrando una incapacidad laboral o al ser despedido en tu trabajo, por ejemplo. O, si tus ingresos dependen de lo que produzcas, probablemente se verán reducidos porque no estés trabajando al mismo ritmo de antes.
  • Aumento de los gastos, por compra de medicamentos y otras herramientas que puedas utilizar para tu día a día, o a consecuencia de los traslados al hospital, por ejemplo.

Ante esta situación, ¿qué puedes hacer? ¿Cómo contrarrestar el impacto económico que produce la enfermedad? A continuación se dan una serie de consejos prácticos, y te animo a contar tu experiencia y compartir otras propuestas que consideres relevantes:
  1. Conoce tus derechos: el desconocimiento puede hacer que accedas a determinados servicios bajo pago cuando, en realidad, puedes conseguirlo de forma gratuita o recibir una compensación por el desembolso. A modo de ejemplo, tienes derecho a la segunda opinión médica (algunas personas pagan por ella en centros privados cuando es posible tramitarla gratuitamente a través del Sistema Nacional de Salud) o a acceder a los Consejos Genéticos si reúnes los requisitos (aunque hay muchas empresas privadas que lo ofrecen, está presente en casi todas las Comunidades Autónomas dentro del sistema público pudiendo acceder a través del centro de salud o el especialista). También podrás solicitar un reintegro de gastos por desplazamiento, ya abordado en este blog, para compensar traslados para pruebas diagnósticos o tratamientos fuera de la localidad habitual. Ante cualquier duda sobre tus derechos en el ámbito sanitario, puedes preguntar a tu equipo sanitario o en el servicio de Atención al Paciente de tu hospital o en el Centro de Salud. 
  2. Ayudas públicas: En función de tu situación concreta, se puede valorar solicitar el reconocimiento de discapacidad que te dará acceso a una cartera de recursos que podrás encontrar aquí: http://guiadis.discapnet.es/. Puedes recibir más información en el centro de servicios sociales más próximo a tu domicilio, donde además podrás asesorarte sobre las prestaciones y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (en caso de existir una situación de dependencia) así como acerca de otras ayudas económicas como la pensión no contributiva por invalidez (si no tienes acceso a la prestación por incapacidad laboral de tipo contributivo) o la renta mínima de inserción en caso de ingresos mínimos que no permitan cubrir las necesidades básicos. Llama al 060 para que te pongan en contacto con el centro que te corresponde y pide cita con el trabajador/a social. No olvides tampoco asesorarte sobre los subsidios de desempleo en la oficina de empleo, si has agotado la prestación contributiva.
  3. Investiga acerca de recursos existentes: ya sea a través de Internet, la asociación de pacientes o el trabajador social de tu hospital. ¿Qué tipo de recursos pueden existir?
    • Pisos de acogida: donde poder alojarte si tu tratamiento requiere desplazarte a otra ciudad. Si no existe esta opción, habla con el personal del hospital de destino ya que habitualmente conocen pisos de alquiler reducidos ubicados cerca del hospital. 
    • Cesión de material de apoyo: existen asociaciones que te cederán gratuitamente, o a bajo coste, herramientas que mejorarán tu calidad de vida (muletas, colchones...)
    • Acceso a servicios de rehabilitación
  4. Valora acudir a servicios profesionales gratuitos (o de menor coste): acudir a consultas privadas, de psicología o nutrición por ejemplo, es muy valioso ya que ofrecen una asistencia profesional, continuada y accesible. Pero existen alternativas si no dispones de recursos suficientes, como las asociaciones de pacientes, la asistencia ofrecida en el hospital o centro de salud, o incluso consultando a los colegios profesionales para saber si existen opciones para las personas con pocos recursos.
  5. Precaución con los negocios "turbios" y con los productos con escaso valor demostrado: Confía en el sentido común y, ante la duda, pregunta a tu médico. 
La enfermedad puede afectar seriamente a la capacidad económica de los im-pacientes y sus familias, especialmente cuando hablamos de enfermedades crónicas que requieren la compra frecuente de fármacos y otros productos. El poco compromiso político que existe ante situaciones tan injustas como las de Beatriz Figueroa (quien ha reunido más de 500.000 firmas) obliga a que sigamos fortaleciendo las asociaciones de pacientes, denunciando y reclamando soluciones ante situaciones de gran injusticia, y fomentando la colaboración entre los ciudadanos para que podamos ayudarnos unos a otros, y procurar que la enfermedad no genere situaciones de exclusión social que podrían ser perfectamente evitables.

Beatriz, ¡gracias por tu trabajo y esfuerzo en favor de todos!


lunes, 7 de septiembre de 2015

Mieloma Múltiple: Nueva comunidad de apoyo e información



¿Qué mueve a una persona a dar el paso y crear una asociación de pacientes? Normalmente la existencia de necesidades que no están cubiertas y para las que se busca una solución. Y Teresa Regueiro lo tiene claro. Su recién constituida asociación pretende promover el APOYO y la INFORMACIÓN entre las personas afectadas por un mieloma múltiple.

"Como paciente creo que debemos ayudarnos entre nosotros con información, esperanza y ánimo, que son muy necesarios para salir adelante"

Con motivo del Día Mundial del Mieloma Múltiple, que se conmemoró el sábado 5 de septiembre, quiero dedicar este pequeño espacio para reconocer el trabajo y esfuerzo de Teresa, y presentar un nuevo recurso de información y apoyo, la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma. El esfuerzo individual de personas como ella ha hecho que los ciudadanos cada vez estemos mejor representados y contemos con más derechos y recursos.

Esa iniciativa partió de una página de Facebook destinada a compartir información y entrar en contacto con otras personas. Y al crecer en seguidores y participación, era lógico el siguiente paso: crear una asociación cuyos objetivos son " compartir información y ayudar a los pacientes en sus dudas; que todos estemos informados de los avances en este tipo de cáncer, que los hay, y si podemos ayudar un poco en la investigación hacia la cura de la enfermedad, no dejaremos de intentarlo", comenta Teresa.

Para ofrecer apoyo, primero hay que detectar la necesidad. Así que le preguntamos a Teresa cuáles son los principales recursos que necesita una persona afectada por un mieloma múltiple: "Hay desinformación en el momento del diagnóstico, te asustas mucho y entrar en Internet puede ser un caos. Al ser un cáncer tan desconocido, que un paciente hable con otro paciente ayuda a empezar a enfrentarse a la enfermedad. La comunicación es más fluida y puedes preguntar a otros pacientes aquellas dudas que pueden parecer tonterías para otros. El apoyo familiar y del propio entorno es muy importante y el soporte que intentamos dar desde la asociación será todo aquel que necesiten en cada momento de la enfermedad".


Y por último, Teresa nos explica que te puede aportar la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple si tú, o alguien cercano a ti, tiene la enfermedad: "Saber que otras personas están pasando o han pasado por lo mismo que tú, ayuda a afrontar esos pasos que tenemos que dar con más esperanza. Además, desde la asociación siempre podremos echar un mano, como pacientes, con información sobre la enfermedad, con apoyo emocional y con muchos proyectos que iremos anunciando según vayan pasando los meses".

Os animo a acompañar a Teresa en este proyecto y uniros a su organización:

Web: 
https://mielomamultiple.wordpress.com/category/comunidad-espanola-pacientes-con-mieloma-multiple/
Facebook: 
https://www.facebook.com/pages/Comunidad-Espa%C3%B1ola-Pacientes-Con-Mieloma-Multiple/744109448979335?fref=ts
Twitter: 
https://twitter.com/CEPCMM 



jueves, 6 de agosto de 2015

Me acaban de diagnosticar… y ¿ahora qué?


En ocasiones, el diagnóstico de una enfermedad es bien recibido por el paciente porque viene precedido de un largo proceso en el que diferentes síntomas han afectado a su calidad de vida. Ahora le han puesto nombre y puede que haya una forma de hacerlo frente. 

Pero en la mayoría de los casos, el diagnóstico llega como una jarro de agua fría. Te paraliza y empiezan a surgir miedos, preocupaciones, dudas... que hacen que te sientas totalmente desorientado porque no puedes darles respuesta.

Con este post quiero compartir una serie de propuestas a tener en cuenta en los primeros momentos tras el diagnóstico. No son las únicas y, quizá, alguna es objeto de matización en función del tipo de enfermedad, pero pretenden dar respuesta a un pensamiento común a quienes hemos tenido o tenemos una enfermedad:


ME ACABAN DE DIAGNOSTICAR... Y ¿AHORA QUÉ?

Precaución al buscar información: quieres saber qué tienes, por qué lo tienes, qué va a pasar, cómo va a ser el tratamiento… O quizá no quieras saberlo pero en tu cabeza está rondando. Es normal tener esa curiosidad pero hay que tener precaución al teclear en Google tu diagnóstico. ¿Por qué? Porque la información puede estar no actualizada, ser tendenciosa (por finalidades comerciales) o no adecuarse a tu situación concreta. En los primeros momentos conviene resolver todas las dudas directamente con tu médico y otros profesionales sanitarios, y preguntarles dónde puedes encontrar más información. Poco a poco irás sabiendo filtrar la información de forma más adecuada. Además, ten en cuenta que en muchas ocasiones los miedos y temores tras el diagnóstico hacen que interpretemos la información de forma negativa.

Habla con las personas más cercanas: no estás solo ante la enfermedad. Es más, diría que no estás solo CON la enfermedad ya que tu pareja, hijos, padres, hermanos o amigos van a vivir contigo este proceso. Por lo tanto, no les dejes de lado y déjate acompañar por ellos. Compartir lo que sientes y piensas te ayudará a desahogarte, lo cual tiene valor en sí mismo. Además, verbalizar tus emociones y pensamientos te ayudará a entender mejor cuáles son aquellas cuestiones que más te preocupan, y ese es el primer paso para resolverlas. Lo recomendable es hablar de tu enfermedad y también expresar lo que sientes, pero hazlo cuando lo consideres oportuno y de la forma en que te sientas más cómodo. No tienes por qué dar toda la información a todo tu entorno. Elige a tu equipo de confianza y trata de normalizar la situación con el resto de personas. Ten siempre en mente que no hay motivos para sentirse culpable o avergonzado.

Date tiempo para organizarte: estás preocupado sobre cómo la enfermedad afectará a tu trabajo, a las responsabilidades familiares, a tus aficiones o a los planes que tengas. Es recomendable reajustar tu vida a corto plazo para una buena conciliación con las citas médicas y los tratamientos, pero trata de no limitarte más de lo que la enfermedad y sus tratamientos vayan a hacerlo. Las preocupaciones no solucionan los problemas, suelen ser anticipatorias y tendemos a pensar que ocurrirá siempre lo peor. Si no te sientes capaz de controlar tus pensamientos y te afecta emocionalmente, trata de mantener la mente ocupada y apóyate en los profesionales sanitarios o en otras personas con la misma enfermedad. Seguro que podrán resolver muchas de tus dudas. Además, tu propia experiencia con la enfermedad será progresivamente muy valiosa para saber cómo conciliar las diferentes esferas de tu vida y dar respuesta a muchas inquietudes.

Busca apoyos: en este sentido, te propongo valorar acudir a una asociación de pacientes. Si no has tenido contacto previo, quizá pienses que son grupos de auto-ayuda pero son mucho más que eso. En Internet podrás encontrar los servicios que ofrece la asociación que más se adecua a tu situación, pero el principal valor que puede proporcionarte en estos momentos es el de orientación. Si estás perdido con tantas informaciones, consultas, pruebas o profesionales, la asociación te ayudará a entender el proceso y darle coherencia. Acudir a una asociación no tiene por qué significar escuchar la experiencia de otros pacientes, tratar temas íntimos con otras personas o saber más de lo que quieras saber. Si contactas con una organización, hazles saber qué es lo que buscas para que se adecuen a tu petición.

Confía en tus aliados: ¿que quiénes son? En este caso me refiero a los médicos, enfermeras, psicólogas, trabajadores sociales, fisioterapeutas, nutricionistas, etc. Probablemente tu referencia sea ahora el médico pero ten en cuenta que tienes un equipo mucho más amplio a tu disposición. A modo de ejemplo, las enfermeras son clave para formarte en auto-cuidado, los psicólogos ayudan a identificar y gestionar las emociones para lograr un bienestar psicológico y el trabajador social te orientará acerca de los recursos sociales disponibles y los derechos que te corresponden como usuario de los servicios sanitarios, entre otros. Puedes acceder a ellos en muchos hospitales pero, en caso contrario, considera otras opciones como centros de salud, asociaciones de pacientes o consultas privadas. Son todos aliados en este proceso y, en caso de no percibirles como tales, valora la opción de solicitar un cambio de profesional. 

Infórmate de tus derechos: correspondería más a una segunda fase pero es un ámbito no muy conocido y que puede hacer tu vida mucho más fácil con la enfermedad. Hablo, por ejemplo, del derecho a la información, segunda opinión médica, voluntades anticipadas o reintegro de gastos por desplazamiento, temas ya abordados en este blog y que te animo a su lectura haciendo click en cada uno de ellos. Pero también hay otros derechos o recursos de ámbito social que puede ser conveniente que sepas. Hablamos, por ejemplo, de la discapacidad, las incapacidades laborales, los pisos de acogida, etc. ¿Quién puede ayudarte a saber más de estos temas? Sin lugar a dudas abogados y trabajadores sociales pero puedes informarte también en el servicio de Atención al Paciente del hospital, en las asociaciones de pacientes y, como no, en Internet. Además, cuenta conmigo si quieres resolver alguna duda de este tipo.

¿Qué echas de menos? Comparte tu propuesta o experiencia! 

¿

lunes, 4 de mayo de 2015

Melanoma: Visión 360º



Hablamos de prevenir el melanoma pero ¿nos limitamos a la crema de protección solar cuando vamos a la playa en verano?, ¿por qué hacemos campañas únicamente en verano?, ¿qué responsabilidad tienen las empresas de aquellos trabajadores que pasan 8 horas al día expuestos al sol?

Es muy importante diagnosticar a tiempo el melanoma para un mejor pronóstico pero ¿sabemos ante qué señales debemos acudir al médico?, ¿cómo se puede hacer un seguimiento que favorezca la detección?, ¿qué papel tiene la familia?

Avanzamos en el tratamiento de la enfermedad. Cada vez hay tratamientos más efectivos que mejoran la supervivencia pero ¿qué queda por mejorar?, ¿cuáles son las líneas de investigación actuales?, ¿qué necesidades de ámbito emocional o social de los pacientes están sin atender?

Para dar respuesta a estas y muchas otras preguntas, la Fundación MÁS QUE IDEAS organiza junto con la Asociación Española de Melanoma y Cáncer de Piel (aAMELanoma) y el Grupo Español Multidisplinar de Melanoma, la iniciativa "Melanoma: Visión 360º - Diálogo entre pacientes y familiares" el próximo 20 de mayo en Madrid (Espacio Harley - Workshop Experience). Si no eres de Madrid podrás asistir vía online a través de la web de MÁS QUE IDEAS y participar en redes sociales a través del hashtag #melanoma360.

El debate girará en torno a dos debates principales

  • Prevención y diagnóstico del melanoma. ¿Un compromiso de todos?
  • Presente y futuro del melanoma: tratamiento y asistencia sanitaria

Contaremos con profesionales con gran experiencia y trayectoria en diferentes ámbitos. Pero el debate esta abierto a TODOS, así que te animamos a venir y participar. Tu voz cuenta.

Es el primer post que dedico a la fundación de la que formo parte y realmente me hace especial ilusión que sea con este proyecto tan útil y necesario. Encontrarás el programa definitivo y podrás inscribirte de forma gratuita en el siguiente enlace: http://fundacionmasqueideas.org/melanoma-360/ 

TE ESPERAMOS!





martes, 10 de marzo de 2015

El familiar im-paciente: cuido y me cuido


Una de los aspectos que más nos preocupa cuando recibimos el diagnóstico de una enfermedad es cómo va a afectarnos en nuestro día a día y, en el caso de enfermedades más graves, el grado en que va a afectar a nuestra autonomía.

No nos gusta depender de otras personas pero, en ocasiones, necesitamos el apoyo y cuidado de familiares o amigos para afrontar la enfermedad y sus tratamientos, o para realizar actividades de la vida diaria.  

Con el post de hoy pretendo hacer un reconocimiento a las miles de personas que acompañan y cuidan a pacientes. Personas que también conviven con la enfermedad porque, en buena medida, acuden a las citas médicas, viven con la incertidumbre y el miedo, aparcan parte de su vida social o laboral, presentan síntomas de cansancio físico o agotamiento emocional o tienen dificultades para descansar, entre otros.

Por todo ello, el cuidador debe ser también objeto de atención del entorno familiar y social y de los profesionales sociosanitarios. Hay que estar atentos a sus necesidades para que puedan tener una calidad de vida idónea para su propio bienestar y para el cuidado óptimo de su familiar. Promoviendo hábitos de vida saludables y conductas de autocuidado, los cuidadores podrán sentirse más a gusto con su situación y prevenir posibles complicaciones en el ámbito físico, emocional y social.

¿Qué puede hacer un cuidador para cuidarse a sí mismo?

       Descansar: Conciliar las responsabilidades profesionales y personales con el cuidado puede resultar difícil pero, en la medida de lo posible, hay que tratar de dormir lo suficiente, aprender a relajarse y permitirse tiempos de desconexión. Siempre pensamos que no tenemos tiempo pero, planificando las actividades y tareas y estableciendo prioridades, es posible encontrar espacio para uno mismo. Los psicólogos son un buen recurso para aprender a relajarnos y adoptar buenos hábitos de descanso. Otra buena opción es acceder a un programa de Respiro Familiar que desarrollan algunas instituciones públicas u organizaciones privadas y que permite conciliar las diferentes esferas de la vida del cuidador. 

Pedir ayuda: A veces pensamos que no podemos quejarnos ni pedir ayuda porque quien tiene la enfermedad es el otro. Para nada! Es muy saludable pedir apoyo a nuestro entorno familiar o social, o incluso a asociaciones de pacientes o profesionales sanitarios. No debemos avergonzarnos o sentirnos culpables por ello.

Valorar mi trabajo como cuidador: Puede no ser muy gratificante porque, en ocasiones, es una responsabilidad muy absorbente, poco visible y se producen emociones de ira, enfado, miedo o impotencia por parte del paciente que dificultan la relación y afectan a nuestro estado de ánimo. Debemos contextualizar las reacciones, poner límites y ser conscientes del valor de nuestro trabajo.

Realizar hábitos de vida saludables: Alimentarse correctamente o realizar ejercicio físico nos ayudará a sentirnos mejor. La enfermedad de nuestro familiar nos puede llevar a pensar que debemos dedicarnos exclusivamente a él/ella, olvidándonos de nuestra propia salud. Pensar en nosotros es también pensar en el paciente. Somos un equipo y si no nos cuidamos correctamente no podremos cuidarle como nos gustaría.


Mantener tus relaciones sociales y actividades de ocio: Permitirse tiempo para divertirse y mantener los hobbies y las amistades es fundamental para nuestro bienestar. Es lógico que el cuidado altere nuestras rutinas pero debemos dar la importancia que merece el mantener nuestra vida social. El bienestar del cuidador es muy importante!

Cuidado con la sobreprotección: A veces hacemos más de lo que se necesita. Hay que conocer de forma realista lo que puede y no puede hacer el paciente, tener un diálogo fluido entre ambos y favorecer el mayor grado de autonomía posible del paciente. Todo ello permitirá un mayor bienestar tanto al cuidador como al paciente.

Descansar, pedir ayuda, valorar el trabajo, favorecer su autonomía, mantener relaciones y actividades de ocio y realizar hábitos de vida saludable. Son una muy buena manera de empezar a cuidarte. Todos son pilares fundamentales para mejorar el bienestar de las personas que cuidan y apoyan a las personas que tienen una enfermedad.

El blog “Mi rincón de apoyo al cuidador” de Eva Lorenzo (trabajadora social) contiene información de calidad al respecto con muchas formas de cuidarse.

Existen recursos específicos para aquellos que cuidan a personas en situación de dependencia que están contemplados en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia. Se abordarán estos recursos en una próxima entrada del blog.

GRACIAS A FÁTIMA CASTAÑO POR REVISAR Y ENRIQUECER ESTE POST!!! :)


domingo, 8 de marzo de 2015

Amelia Earhart - Lo difícil es la decisión de actuar, el resto es tenacidad


Hoy, Día Internacional de la Mujer, me he topado con la siguiente historia que recoge el libro "Atlas de Islas Remotas" de Judith Schalansky (muy recomendable, por cierto!).

Me ha gustado leerlo precisamente hoy. Es un texto motivador e inspirador, y todo un ejemplo de que el género no nos debe limitar para dedicarnos a lo que realmente queremos. Espero que pronto no tengamos que celebrar un Día de la Mujer.

Confió que os guste!!

                                                                                                                                                                

Aunque logró incontables méritos en las alturas, Amelia Earhart no se conformaba con ser la primera mujer en conseguir tales retos, quería ser, al menos por una vez, el primer ser humano, con independencia de su género, en hacer algo memorable; por ello se propuso ser la primera persona en dar la vuelta al mundo en avión siguiendo la línea del ecuador. Sé que es peligroso, pero lo haré porque tiene que hacerse. La última fotografía que le hicieron antes de iniciar su viaje de 29.000 millas alrededor del globo muestra a una desigual pareja delante del Lockeheed L-10E Electra, un avión aerodinámico de brillo plateado, propulsado por dos motores: Earhart deja caer su mano con cariño sobre el avión, parece que lo acariciara. La cremallera de su mono de aviación está ligeramente abierta, su peinado es perfecto, su cuerpo es largo y esbelto, y su sonrisa, temeraria. A su lado puede verse a su asistente de vuelo, Fred Noonan, una chica tímida pero diligente e imprescindible en las alturas.

La mañana del 2 de julio de 1937 retoman el vuelo después de una parada para repostar en la Isla Lae. La pista de despegue está llena de baches y el avión pesa más de lo habitual, por tener el tanque de gasolina lleno hasta arriba, aunque en realidad solo llevan combustible para volar sin problemas durante unas viente horas. Ya han sobrevolado casi todo el ecuador, han recorrido más de 22.000 millas y el mundo entero queda a sus espaldas; solo les queda una última jornada de vuelo sobre el silencioso océano para cumplir su objetivo.

En la isla de Howland, a 2.556 millas de distancia, los esperan el Itasca, un guardacostas norteamericano, nuevas reservas de combustible y dos camas recién hechas. El atolón es tan pequeño que basta una nube para cubrirlo por completo. A las 7.42 de la mañana se escucha la voz de Earhart en la radio: Estamos llegando pero no vemos nada, nos queda poca gasolina. Una hora más tarde llega una nueva llamada: Volamos 157-377 grados, en dirección norte sur. La tripulación del Itasca otea el horizonte con prismáticos y enciende varias bengalas, pero ya nadie les responde. Amelia Earhart desaparece poco después de haber cambiado la historia de la aviación, el océano permanece en silencio.



sábado, 28 de febrero de 2015

Segunda opinión médica: contrastando la información


Los tiempos están cambiando. Las personas estamos cada vez más implicadas en nuestra salud y queremos jugar un rol activo en nuestro proceso de recuperación o de mejora de nuestra calidad de vida. Eso implica información y, para ello, acudimos a muchas fuentes que nos permitan tener el mayor conocimiento posible y nos ayuden a tomar decisiones.

Una de esas fuentes de información es nuestro propio médico. Tiene un protagonismo primordial ya que conoce nuestro caso particular y podrá resolver las dudas de forma personalizada. Pero ¿por qué no acudir a otros profesionales médicos que nos aporten otra perspectiva? Aunque normalmente comparten la misma opinión profesional ante un mismo caso, hay casos en los que no sucede así y nos pueden abrir otras opciones a considerar.

Una posibilidad es acudir a profesionales de consultas privadas que te garantizan acceder a una consulta de forma rápida. Existen páginas web que te permiten contactar con profesionales y clínicas de tu localidad según la especialidad médica que busques, como por ejemplo Doctoralia y Qoolife.

La confianza con tu médico es un valor fundamental que debéis trabajar juntos. Pero la confianza no está reñida con la posibilidad de ejercer un derecho llamado "segunda opinión médica". Solicitar este derecho no significa que pongas en duda el criterio que ha utilizado tu médico para elaborar un diagnostico o proponer un tratamiento. Sino que quieres conocer otra opinión profesional para estar 100% seguro del camino que vas a emprender. Tratándose de una decisión tan importante para nuestra salud, normal que uno quiera escuchar y valorar otra opinión, ¿verdad?

Segunda opinión médica


Este derecho está regulado a nivel autonómico y existen diferencias en el acceso y el procedimiento a seguir en función de cada comunidad autónoma. Es un derecho al que pueden acceder todos las personas que reúnan unos supuestos clínicos concretos. Estos supuestos son determinados por cada comunidad autónoma y existen diferencias entre ellas. Así que te propongo informarte en la Unidad de Atención al Paciente/Usuario de tu centro hospitalario. Allí mismo, podrás realizar la solicitud, al igual que en otros registros autonómicos o incluso en oficinas virtuales.

La segunda opinión médica te permitirá tener una consulta con otro médico especialista de un hospital público de tu comunidad. Tienes la posibilidad de incluir en la solicitud el nombre del profesional médico que te gustaría que valorase tu diagnostico o tratamiento. Esto es especialmente importante para casos de enfermedades poco frecuentes en las que se quiere conocer la opinión de una persona experta en esa patología concreta.

En el caso de que sea de otra comunidad autónoma, es posible que te pongan trabas. Mi experiencia como trabajador social es que, en ocasiones, es posible lograrlo. Quizá la Unidad de Atención al Paciente/Usuario no pueda tramitar una segunda opinión de este tipo, pero te recomiendo que lo intentes acudiendo a la delegación territorial de la Consejería de Sanidad.

Es un derecho que solo puede ejercerse una vez para el mismo proceso asistencial y la valoración que realizará el médico será en función de informes y pruebas ya realizadas. Normalmente sólo se harán pruebas cuando se considere que no hay suficiente información para fundamentar una opinión profesional.

La segunda opinión médica es un recurso del im-paciente que permite contrastar la información y ganar confianza. Es un derecho muy conocido y respetado por la mayoría de los profesionales médicos. Lamentablemente, no todos ellos reciben de buen gusto que alguien quiera contrastar su criterio. Son actitudes que pueden incomodarte. Mi propuesta es que hables abiertamente con tu médico y que transmitas tu deseo de recurrir a tal recurso incluso antes de realizar la solicitud. La relación paciente-médico debe ser construida por ambas partes y lo más idóneo es crear una relación entre iguales y perder el miedo a posibles reacciones que tenga.


¿Has tenido alguna experiencia con la segunda opinión médica que quieras compartir?